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Tres principios para empezar a usar ChatGPT en el periodismo

17 jun 2023
4 min de lectura

Actualizado: 20 jun 2023


Imagen hecha en craiyon.com

Ingreso al archivo de mi cuenta de OpenAI —dueña de ChatGPT—. Leo ahora las primeras interacciones con este sistema (diciembre de 2022).


«Predice el clima», «cuéntame qué pasará con Twitter», «¿es cierto que funcionas mejor en inglés», «recomiéndame un autor que hable de…». Son órdenes y búsquedas para que este chat se comporte como un buscador.


Evidentemente son instrucciones ingenuas, pero me ayudan a explicar los tres principios básicos que planteo para empezar a usar ChatGPT en el periodismo.


Principio 1. ChatGPT es una herramienta para escribir.


Principio 2. No es fuente confiable de información.


Principio 3. Requiere un uso ético.



1. ChatGPT es una herramienta para escribir


El primero de los tres principios que sugiero para empezar a usar esta inteligencia artificial (IA) en el periodismo es comprenderla como una herramienta para escribir.


Escribir en casi todo el sentido de esta habilidad tan humana.


En otras entradas de In-prompt-IA pienso abordar su funcionamiento y origen, así que por ahora me centro en esta afirmación llana.


Como asistente para escribir:


  • Redacta información a partir de una instrucción (prompt) particular.

  • Corrige errores de sintaxis y de ortografía.

  • Traduce textos a diversos idiomas.

  • Puede generar preguiones o estructuras para desarrollar un discurso.

  • Adapta un texto original a otros formatos.

  • Puede escribir con un estilo y un tono particulares.


Como dije que es herramienta de escritura invito a pensar un momento en lo que significa para el periodismo.


Entiéndase que un instrumento tiene una utilidad. Sirve para hacer algo.


Diversas disciplinas describen las herramientas como una extensión de las capacidades del cuerpo humano. Y aquí cabe preguntarse entonces si el ChatGPT es una posibilidad de extensión de las capacidades de un periodista.


De hecho, otras IA se emplean desde hace algunos años en medios informativos. Básicamente funcionan como asistentes para realizar tareas rutinarias: moderar foros de audiencias, chequear información, hacer reportes automáticos, noticias breves.


Esas operaciones se introducen cada vez más y de forma casi silenciosa en la prensa de todo el mundo.


El dominio de la escritura de géneros periodísticos asistida con ChatGPT depende en gran medida de aprender a integrar la tecnología en la práctica.


Esto toma tiempo, así que recomiendo ir con calma. En El artesano, el sociólogo Richard Sennett dice: «El desarrollo de la habilidad depende de cómo se organice la repetición».


Qué tal abrir la cuenta y empezar por reconocer el sistema. Este sencillo instructivo elaborado por un colega para un taller reflexivo que realizado con estudiantes y profesores de periodismo puede ser una buena guía.


2. No es una fuente confiable de información


El uso continuo de Google lleva a que una primera exploración intente emular esta práctica. Pero esta tecnología no funciona como un buscador.


El ChatGPT procesa la información con la que ha sido alimentado y elabora textos a partir de las instrucciones que se le dan.


Entrega información con base en esas búsquedas, pero no tiene el criterio para hacer curaduría informativa competente.


Por eso sucede que si se le pide citar o remendar textos es recurrentemente impreciso o inventa (algunos dicen que alucina).


En términos periodísticos: ChatGPT no tiene el criterio para analizar y clasificar la información.


La limitación de la versión gratuita del ChatGPT radica en que no está conectada a internet y solo fue alimentada hasta 2021.


OpenAI te advierte sobre esas limitaciones siempre que vas a interactuar en el chat:




La versión plus sí está en la red y puede sugerir algunas fuentes confiables, pero siempre hay que chequear.


También pasa con otros chats, como el de Bing. Ambos suelen hacer asociaciones de términos en las búsquedas, pero en esa función son bastante limitados e imprecisos.


No está mal echar un vistazo a las referencias que muestran. A veces aciertan, pero casi siempre están errados.


En el ejercicio periodístico esta característica indica que el periodista controla cuál información funciona y cuál no.


Es probable que esto cambie. La curva de aprendizaje de las IA que funcionan con procesamiento de lenguaje natural es alta. Por ahora no.


Principio 3. Requiere un uso responsable y ético


La ética es una cuestión fundamental del buen periodismo. Los periodistas estamos de acuerdo en que perderla de vista obstruye su función social. Y, por supuesto, el uso de tecnologías como las inteligencias artificiales plantea nuevos retos y dilemas éticos.


Algunos son tajantes en que no es ético integrarlas al oficio, aunque con los años y la aparición de ChatGPT se ha cedido. Otros, como yo, piensan que no hay que cerrarles la puerta, solo hace falta saber integrarlas.


Las discusiones sobre la ética en la práctica periodística son incipientes —en otras campos ocurre lo mismo—. Por ahora, unos pasos para no perderla de vista:


  • El periodista está llamado a reflexionar sobre la práctica.

  • La responsabilidad del producto es del periodista, no del robot.

  • Es honesto informar a las audiencias cuando se utilizan.

  • La duda antecede toda información que se apoya en su uso.

  • Considerar el impacto de un periodismo artificial en la opinión pública.


Y hasta aquí estos principios para empezar a usar ChatGPT en el periodismo. El propósito de In-prompt-IA es reflexionar sobre la práctica. Así que vienen otras entradas en que desarrollo cada uno de los puntos abordados.


Invito a mantener activa esta conversación en los comentarios. Hasta In-prompt-IA.

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